Tu catálogo online alimentado por el mismo sistema de gestión que ya usás. Artículos, precios, stock y fotos salen de ahí: nada se carga dos veces. Y el pedido del cliente vuelve al sistema como pedido de venta.
La mayoría de las tiendas online obligan a mantener un segundo catálogo: los mismos artículos, los mismos precios y el mismo stock, cargados a mano en otro lado. Ese trabajo duplicado es lo que hace que la tienda quede desactualizada a los tres meses. Acá no existe.
Los artículos, rubros, listas de precios y stock salen del sistema de gestión. Casi 5.000 artículos se sincronizan en un par de segundos. Si el precio cambia en el sistema, cambia en la tienda.
Sincronizar no es publicar. Los artículos nuevos entran apagados y vos elegís rubro por rubro qué sale a la web, con qué nombre, con qué foto y a qué precio.
Lo que el cliente compra se graba como pedido de venta, con los datos del comprador y la forma de entrega. El vendedor lo ve donde ve todos los demás.
Tres pasos separados a propósito. Podés preparar una tanda entera de cambios y largarla junta, sin que el cliente vea la tienda a medio armar.
Rubros, subrubros y artículos con su descripción, listas de precios y stock. También la descripción ampliada y los artículos relacionados o sustitutos que ya tenías cargados en el sistema y nadie estaba usando.
Si ya tenés una carpeta de imágenes nombradas con el código del artículo, la tienda las engancha sola y las revincula en cada sincronización. No se copian ni se duplican: se usan donde están.
Elegís qué lista publica la tienda. El IVA se toma de cada artículo, no como alícuota global, y podés mostrar los precios con IVA incluido o sin él.
Semáforo (“hay stock” / “sin stock”), cantidad exacta, u oculto. Y decidís si lo que está sin stock se muestra igual, con el botón de compra apagado o habilitado para encargar.
Precio fijo o porcentaje de descuento, con fecha desde y hasta. Terminada la promoción el artículo vuelve solo a su precio de lista: no hay que acordarse de apagar nada.
Logo, color principal y de acento con paletas armadas y vista previa en vivo. Toda la tienda se recalcula desde ese color: encabezado, botones, precios y pie.
Desde cómo encuentra el producto hasta cómo te llega el pedido. Sin piezas sueltas ni servicios de terceros para completar lo básico.
Rubros y subrubros con nombre propio para la web, orden e icono. Los subrubros funcionan como filtro dentro del rubro.
Hasta tres fotos, descripción ampliada de varios renglones, precio, stock y botón de consulta directa por WhatsApp.
Búsqueda por nombre o código en toda la tienda, con filtros por rubro, subrubro, ofertas y novedades.
El carrito se revalida contra el catálogo antes de cerrar: si algo cambió de precio o se quedó sin stock, avisa en el momento.
Checkout Pro: la tienda nunca toca datos de tarjeta. El pedido se graba siempre, se pague o no, así que ninguna venta se pierde a mitad de camino.
El mensaje ya viene escrito con el producto, el código, el precio y el link. El vendedor contesta de una, sin preguntar “¿cuál era?”.
Cada local con su dirección, teléfono, WhatsApp, horarios y mapa. Y la lista de localidades a las que llega tu reparto.
Ahí entra la mayor parte de las visitas. El catálogo llega al primer producto sin scrollear categorías interminables.
Sitemap propio con todos los productos publicados, datos estructurados en cada ficha y tarjetas con imagen al compartir por WhatsApp.
No hace falta que un técnico toque nada para cambiar un precio, subir una foto o largar una promoción. El panel entra con el mismo usuario y clave del sistema de gestión, y cada acción queda auditada.
Foto, precio claro, si hay stock y un botón para preguntar. Nada más y nada menos: la mayoría de las ventas se cierran cuando el comprador no tiene que escribir para averiguar lo básico.
Una tienda que se mantiene sola es una tienda que sigue actualizada el año que viene. Es la diferencia entre tener catálogo online y tener uno que sirva.
Cada pantalla hace una cosa y la hace completa. Sin plugins que comprar aparte ni configuraciones escondidas en archivos.
Una tienda hecha por los que ya conocen tu sistema de gestión. Sin integraciones frágiles ni intermediarios entre tu catálogo y tu vidriera.
Lee directo del sistema de gestión, no a través de una planilla ni una importación periódica que alguien tiene que acordarse de correr.
Se instala on-premise, junto al sistema. Tu catálogo, tus precios y tus pedidos quedan en tu red.
No cobramos un porcentaje de lo que vendas ni un extra por cantidad de productos publicados.
Publicar un producto, cambiar una foto o largar una oferta se hace desde el panel, sin llamar a nadie.
Nombres, iconos, textos y hasta cómo se muestra el stock se configuran. Lo mismo sirve para un corralón que para una distribuidora.
Atención directa con el equipo que desarrolla el sistema. Adaptaciones según cómo trabajás.
Lo que más nos consultan las empresas antes de poner su catálogo online.
No. La tienda lee los artículos, rubros, subrubros, listas de precios y stock del propio sistema de gestión. Sincronizar un catálogo de casi 5.000 artículos tarda un par de segundos. Vos sólo decidís qué se publica y cómo se ve: nombre para la web, foto, orden, oferta o destacado. Los datos de fondo siguen viviendo en un solo lugar.
Sólo cuando vos querés. El circuito tiene tres pasos separados a propósito: sincronizar (traer la foto del sistema), configurar (rubros, artículos, fotos, ofertas, banners) y publicar. Podés preparar una tanda entera de cambios y largarla junta. Mientras no publiques, la tienda sigue mostrando lo anterior.
No, y es a propósito. Un artículo se ve en la tienda sólo si están publicados su rubro, su subrubro y el artículo. Son tres llaves independientes, así encender un rubro no larga sus dos mil artículos por accidente. Los artículos nuevos que trae cada sincronización entran apagados. Para publicar de a tandas hay atajos: publicar un rubro con todos sus artículos, o publicar todo el resultado de un filtro.
De dos orígenes que conviven. Si ya tenés una carpeta de imágenes con el código de artículo como nombre de archivo, la tienda las vincula sola —y las revincula en cada sincronización, así los artículos nuevos aparecen con foto sin hacer nada—. Las fotos no se copian ni se duplican: se referencian donde están, y si reemplazás una en el disco la tienda toma la nueva. Además podés subir hasta tres fotos por artículo desde el panel, y esas tienen prioridad.
Elegís cuál de las listas de precios del sistema publica la tienda. El IVA se toma por artículo, no como una alícuota global, porque conviven productos al 21%, al 10,5% y al 1%. Se puede publicar con IVA incluido o sin él. Las ofertas se cargan como precio fijo o como porcentaje de descuento y respetan la vigencia: fuera de fecha el artículo vuelve solo a su precio de lista, sin que haya que acordarse de apagar nada.
Vos elegís cómo: semáforo (dice “hay stock” o “sin stock” sin exponer cantidades), cantidad exacta, u oculto. Además decidís si los artículos sin stock se publican igual —con el botón de compra apagado o habilitado para encargar— o si directamente no aparecen.
Sí. El pedido web se graba como pedido de venta en el sistema, con su numeración propia de sucursal, la cabecera y un renglón por artículo. Los datos del comprador —nombre o razón social, documento, condición frente al IVA, teléfono, mail, forma de entrega y forma de pago— también quedan asociados al pedido. Los precios no se toman del navegador: se vuelven a resolver contra el catálogo publicado antes de grabar.
Sí, con Mercado Pago Checkout Pro: la tienda no toca datos de tarjeta en ningún momento, el comprador los carga en el sitio de Mercado Pago. El pedido se graba siempre, se pague o no, así que si el comprador abandona la pasarela igual tenés la venta cargada y lo podés llamar. El estado del pago (pagado, pendiente, rechazado) se confirma por la notificación de Mercado Pago y se ve en el panel de pedidos.
Es la forma en que la mayoría compra, y está contemplada. Hay botones de WhatsApp en la ficha del producto, en el carrito, en el pie, en el menú y flotante. El mensaje ya viene escrito con el nombre del artículo, el código, el precio publicado y el link al producto, así el vendedor contesta de una. Si tenés varias sucursales con número propio, el botón pregunta a cuál local antes de abrir el chat. Y cada consulta queda registrada en el panel, incluso si nadie mira el chat.
Sí, y no sólo “entra en la pantalla”: el catálogo está trabajado para que el primer producto se vea sin scrollear categorías interminables, la barra superior ocupa lo mínimo y las medallas de oferta y novedad se achican para no comerse la foto en la grilla de dos columnas. Es donde va a entrar la mayor parte de tus visitas.
Sí. Genera su propio sitemap con la home, los rubros y todos los productos publicados, un robots.txt que deja afuera el panel y el carrito, datos estructurados schema.org (Product con precio y disponibilidad en cada ficha, y los datos del local en la home) y Open Graph en todas las páginas: al compartir un link por WhatsApp sale la tarjeta con la foto del producto en vez de un rectángulo vacío.
Sí, desde el panel y sin tocar código. Subís tu logo, elegís color principal y de acento —con paletas armadas y vista previa en vivo— y toda la tienda se recalcula desde ahí: encabezado, botones, precios, pie y avisos. El carrusel de portada, con sus títulos, bajadas y botones, también se edita desde el panel.
Te mostramos la tienda funcionando sobre un catálogo real, y vemos juntos cómo quedaría con tus productos y tus precios.